sábado, 31 de agosto de 2013

La parroquia de San Rosendo en 1.954

En ese año (01/11/1.954) fue creada la parroquia por D. Fernando Quiroga Palacios, Arzobispo y Cardenal de Santiago. En el BOA se describen así sus lindes:
Está delimitado por una línea que comenzando por la Parromeira de Arriba en el punto de confluencia de esta calle con la carretera de los Baños de Arteijo y subiendo por la mencionada calle se dirije en recta a encontrar la de San Vicente y continuando por el costado oeste de ésta, se prolonga hasta el camino de Nelle a Outeiro, por el que prosigue hasta la calle de la Cancela de Afuera o San Sebastián, continúa por ésta hasta la Avenida de Finisterre por donde asciende y desde el punto señalado por el nuevo plan de urbanización de La Coruña como emplazamiento de la futura plaza de Finisterre, prosigue en recta hacia el sur, cruza el luga de Enfesta y, siguiendo siempre la línea del plan de urbanización hasta dar con la proyectada Avenida de Arteijo que atraviesa, continúa por las proyectadas líneas oficiales hasta terminar en el nuevo cierre de la estación del ferrocarril Coruña - Zamora y, bajando por el muro hasta la fachada del este de la estación, desciende hasta la carretera de los Baños de Arteijo para terminar en el punto de origen. (BOA, 1954, nº 2992)
 Se adjunta un mapa para visualizar cuanto queda dicho:


sábado, 17 de agosto de 2013

Bodas de oro sacerdotales

El año 1963 un nutrido grupo de jóvenes, en total 48, fueron ordenados sacerdotes en la Diócesis de Santiago. La gran mayoría de ellos, el 4 de agosto de aquel año. Entre los ordenados aquel 4 de agosto, en el Seminario Mayor de Santiago, estaba Ramón Antelo Pena, actualmente Párroco de San Rosendo de A Coruña y Antonio Quintela Quintela, actualmente Administrador Parroquial de Santa María y Santiago de Ois - Ayuntamiento de Coirós-, pero que lleva muchos años residiendo y colaborando activa y eficazmente en la parroquia de San Rosendo.


Ambos celebraron una Eucaristía de acción de gracias el pasado día 4 recordando aquel acontecimiento: D. Antonio lo hizo en Ois y D. Ramón en Seavia-Coristanco, parroquia en la que nació. Aquí, en la Parroquia de San Rosendo, también está previsto celebrar una Eucaristía de acción de gracias, por el mismo motivo, el 21 del próximo mes de septiembre a las 7 de la tarde. Se retrasó un poco para hacerlo al comienzo del nuevo curso pastoral.

jueves, 15 de agosto de 2013

¿Evasión? No. Compromiso

A un político, que todavía sigue actuando en política a nivel nacional, le oí decir en una ocasión que él entrara en la política motivado por su fe cristiana, para trabajar por una sociedad más justa y un mundo mejor; pero que pasado un tiempo había dejado de creer y que actualmente era agnóstico. Ahora lo que le motiva y orienta es la ideología del partido en el que milita. Yo me quedé pensando si a ese político le pasará lo que a quienes, sobre todo en tiempos pasados, decían que la Religión, con eso del Cielo y una Vida en el más allá, lo que hace es producir una actitud de evasión ante los problemas de este mundo en vez de luchar por resolver esos problemas y lograr aquí un mundo más justo, solidario y fraternal. Como todavía hoy queda alguna gente que piensa así, voy a transcribir un texto del Concilio Vaticano II donde se responde a esa cuestión. Dice así:
Se nos advierte que de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde a sí mismo. No obstante, la espera de una tierra nueva no debe amortiguar,sino más bien, avivar la preocupación por esta tierra (GS, 39)
Y el Papa Francisco, en su reciente encíclica Lumen Fidei (=La luz de la fe), afirma:
La luz de la fe no nos lleva a olvidarnos de los sufrimientos el mundo (L.F., 57).
Está claro: la Religión cristiana no está en contra del progreso ni en contra de la lucha por la justicia. Siempre que el progreso y la justicia sean para todos. Que sólo así el progreso será auténtico y la justicia será verdadera justicia. Nada, pues, de evasión, sí compromiso.

Tras las huellas de San Rosendo

San Rosendo, patrono de la parroquia que lleva su nombre en A Coruña, la única de la Diócesis puesta bajo su patrocinio, fue uno de los principales protagonistas de la Historia de Galicia en el siglo X. Nació en Salas-Santo Tirso, cerca de Braga (Portugal), que por entonces formaba parte de Galicia. Siendo todavía un niño sus padres lo enviaron para junto a su tío Sabarico, obispo de San Martín de Mondoñedo, donde recibiría una esmerada formación humanística y religiosa. A lo largo de los 70 años de su existencia, fue Obispo a los 18 años, primero de Mondoñedo (donde se conserva más antigua de España) y más tarde de Santiago; político y militar, defendiendo Galicia de los ataques de los vikingos que no paraban de incordiar y, a veces, arrasar las costas del sur de Galicia, y monje, que era lo que más le apetecía, lo que había deseado siempre. Las otras tareas las aceptó como un servicio al pueblo gallego y porque se lo pidieron. Para comprender esta complejidad de la vida de San Rosendo hay que contextualizarla. Murió como monje en el célebre monasterio de Celanova (Ourense) que él mismo había fundado. Era el 01/03/977. Allí se conserva su sepulcro.


La parroquia de San Rosendo peregrinó a los lugares más conocidos y emblemáticos en la vida del Santo; los ya mencionados. pero quedaban dos que, como parroquia, teníamos sin visitar: A Capela, donde, en el santuario de Nª Sra. das Neves, se conserva una alba usada por nuestro Patrono, y Caaveiro, donde estuvo de monje y a donde acudía en sus Retiros Espirituales siendo ya Obispo. Esa peregrinación pendiente, tuvo lugar el 29 del pasado mes de junio, con un autocar grande totalmente lleno. La foto que ilustra esta reseña atestigua nuestra presencia en el santuario de As Neves, donde fuimos recibidos y muy bien atendidos por el Párroco, D. Santiago Cotelo Suárez.

sábado, 3 de agosto de 2013

Jesús ante el sufrimiento

El sufrimiento, sobre todo cuando nos toca de cerca en el camino de la vida, es con frecuencia piedra de tropiezo para creyentes y no creyentes. Estos suelen aducirlo como motivo de su falta de fe; los creyentes porque no aciertan a dar una razón convincente que lo justifique, sobre todo cuando hiere con dureza su propia vida o la vida de los que más quieren. Y Jesucristo ¿qué dice? Jesucristo nunca, en su predicación, pronunció ningún sermón tratando de explicar el sufrimiento. Pero de sus enseñanzas y su modo de actuar se deduce cuál era su actitud ante el sufrimiento, ante el dolor.